Lo que recomendamos en este artículo (envío rápido en México):
El dilema de cada diciembre: ¿lo llevamos a la cena/viaje o se queda en casa?
Cada vez que llegan las posadas, la cena de Nochebuena en casa de los abuelos o una salida de fin de semana en carretera, surge la misma preocupación: si nos tardamos en regresar, ¿quién le sirve de cenar a su hora? ¿Y si lo llevamos en el coche, cómo evitamos que vaya nervioso o suelto entre los asientos?
1. Si sales a cenar o de fin de semana: nunca dejes un tazón gigante lleno de croquetas
Dejarle tres días de comida en un plato abierto hace que la mayoría de los perros se coman todo en la primera hora (con riesgo de indigestión) y que las croquetas restantes se humedezcan. Un dispensador programable por WiFi libera únicamente la ración exacta a las 8:00 AM y a las 7:00 PM, y gracias a su compartimento de pilas sigue funcionando aunque se vaya la luz en la colonia.
2. Cómo evitar que el agua se ensucie o se acabe mientras no estás
Un plato de agua quieto acumula polvo, pelos y baba desde el primer día. Una fuente de acero inoxidable de 3 litros con filtro de carbón mantiene el agua circulando limpia hasta por una semana y estimula a gatos y perros a hidratarse bien.
3. Si viaja con ustedes: lleva su propio «rincón con olor a casa»
Para mascotas pequeñas que van en cabina de avión o en el asiento trasero del coche, una bolsa transportadora ventilada sujeta al cinturón evita accidentes al frenar. Y si van a dormir en hotel o en casa de familiares, llevar su cama lavable hace que reconozca su olor y duerma toda la noche sin llorar ni extrañar su casa.
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